ARTES PLÁSTICAS

Obra textil Vera Somlo

Se saben mortales ciertamente pero se experimentan como fragmentos de eternidad destinados a moverse en un planeta finito.

Vera Somlo

Nace en 1979 en San Carlos de Bariloche.  Licenciada en Comunicación Audiovisual, se recibe como Directora de Fotografía   en el SICA. Se especializa en Estética Cinematográfica en la Cátedra de Cine de Valladolid, España.

Estudia serigrafía, cerámica, carpintería, soldadura eléctrica, bordado y diversas  disciplinas con distintos maestros. Desde el 2005 estudia pintura y dibujo con Silvina Gardonio, desarrollando en paralelo proyectos de investigación sobre procesos creativos. Estudia escultura con Jardiel Valente y joyería contemporánea con Mabel Pena. Participa de los retiros de  Adriana Lestido. Desde 2015 asiste a la clínica de Francisca Kweitel integrando el colectivo de mujeres coordinado por Kweitel Proyecto 8.

Ha participado en muestras colectivas e individuales en España [PHE* PHOTOESPAÑA] Marruecos, y Argentina. Estados Unidos y China. Su obra a sido incluida en proyectos cinematográficos como La helada negra,  película de
Maximiliano Schonfeld. Actualmente trabaja como fotógrafa independiente. Y lleva delante su Obra textil. Da workshops de ensayo fotográfico, dibujo y escritura.

Antes de la transformación física de la corteza terrestre iniciada con los menhires, el animal, recién devenido hombre, se desplazaba por el territorio  haciendo de él un espacio de peregrinaje. El espacio Inabarcable e inmaterial poseía para el hombre significados simbólico-religiosos a través del cual le era posible habitar-comprender el mundo. La tierra  vasta inaccesible se convertía a medida que avanzaba en la topografía de su develamiento.

Expuesto y  erguido, demasiado vulnerable en un territorio que se presenta  hostil, el hombre se desplaza en busca    de refugio intentando recomponer la matriz perdida, escudo, coraza, envoltorio de la que acaba de desprenderse. En ese tránsito descubre en sus nuevas manos las herramientas que proyectará hacia el mundo. Que lo salvaguardarán de él.  A través del tacto, esa sensación epidermica del mundo, construye y al contruir se  inventa y se reinventa.  Ese recorrido errático por el vasto territorio natural, esa transformación invisible del cuerpo sobre el territorio y el influjo del territorio sobre el cuerpo es  lo que intento capturar en las piezas. En cada puntada se halla inscripta la memoria- huella de un pensamiento-acción que transforma la materia.  A su vez ella misma   ejerce un influjo en el cuerpo que borda, en el cuerpo que hace guiando silenciosamente los pasos. En  cada puntada, se devela una nueva experiencia sensible,  una  una nueva piel, un nuevo cuerpo a habitar, un nuevo territorio a develar.