Escritos

La Palma Nicolás Méndez Rubio

Yo parada aquí, 1.71m del piso, 1850msnm; ella sentada ahí, 3m del piso, 1850msnm. 20 años y pico caminando con el pelo enmarañado, rebosante de agua alcantarillada, cemento, y aire exhalado por los tubos de escape. 40, 50 años sentada ostentando su palmeaje, quizá 2, 5 años esperando un lugarsito para germinar, rebosante de agua de riachuelo, aire de altura, tierra de monte.

Geoestratégicas raíces nos mantienen donde estamos, continuamos en la crecida sombra verde. Nos penden colgantes semillas que al caer brotan en nuevas oportunidades de compartir los momentos. La lluvia desciende nuestros cuerpos sobrantes, los reintegra al suelo, lo recrean para otras especies.

El viento le acaricia, el tallo se flecta; sus hojas restallan en micro sónicos, cósmicos vaivenes. La música del momento, el andar andrajoso del azar, del presente. Le cantamos a los astros nuestras canciones, desnudamos nuestras presencias ante el viento.  Sólo por alegrarse, ella y el vendaval, ella y el agua descendida, hacen el amor.

El viento le acaricia, el tallo se flecta; sus hojas restallan en micro sónicos, cósmicos vaivenes. La música del momento, el andar andrajoso del azar, del presente. Le cantamos a los astros nuestras canciones, desnudamos nuestras presencias ante el viento.  Sólo por alegrarse, ella y el vendaval, ella y el agua descendida, hacen el amor.

Nicolás Méndez Rubio


Colombia

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