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En el río Santiago Córdoba

“El río era el centro de la comunidad, su recurso vital y la razón de su vida. A los tres mil doscientos kilómetros de su desembocadura ya tiene un ancho de mil seiscientos metros. Profundo y arrollador, llevado al mar por la lejanas lluvias que caen en los lejanos Andes, crece y baja con las estaciones. En Junio, las canoas repletas de pescado, yuca, frutas silvestres, y plátanos formaban un mercado flotante que en cualquier momento podía pasar de la orilla a tierra firme […] A los habitantes de Leticia no les quedaba otra alternativa que adaptarse al ritmo perezoso del río.”

W.Davis